sábado, 16 de marzo de 2013

Niñas en Cuba, prostitutas en Londres



El hecho de que extranjeros mantienen relaciones sexuales con niñas cubanas no es una noticia nueva. Durante años se vienen señalando denuncias en este sentido, y el gobierno cubano ha hecho poco —por no decir nada— para evitar que ello ocurra. 
Una investigación realizada por los diarios Toronto Star y El Nuevo Herad brinda una amplia información al respecto, y obliga a modificar esa caracterización del turismo canadiense como una práctica familiar y común entre matrimonios de edad avanzada o jóvenes idealistas, que viajan a Cuba impulsados por el atractivo de playa y sol en un destino relativamente barato, en los primeros, o con el objetivo de conocer una nación singular y alejada de la sociedad de consumo en que se han criado, un país con dificultades, pero también con ciudadanos sonrientes y con buena música, en los segundos.
No es que todos los visitantes canadienses vayan detrás de relaciones sexuales baratas e impunes con menores, pero vale la pena enfatizar en esta realidad triste, que significa el tráfico sexual con niños y la prostitución infantil.
Pero esta realidad no solo tiene que ver con los canadienses. El 18 de enero de 2002 escribí este artículo, que creo vale la pena reproducir ahora:

Niñas en Cuba, prostitutas en Londres

Un negocio redondo según el vendedor. “Cubanitas” de 11, 12 y 13 años. Había donde escoger. Un vídeo de las niñas jugando y comiendo durante un cumpleaños. Simplemente verlo y señalar las preferidas. Además, la mercancía estaba garantizada. Los compradores podían “probarla”  antes de la compra. Si no estaban satisfechos, escoger otra.
Sólo que los “compradores” resultaron dos reporteros británicos, Graham Johnson y Nyra Mahmoo, y la información aparece en el Sunday Mirror.
La prostitución infantil y el tráfico de menores han aumentado notablemente en Gran Bretaña. En diciembre del año pasado, la rama británica de la organización End Child Prostitution, Pornography and Trafficking (Ecpat, UK) alertó que un número creciente de niños extranjeros son obligados a prostituirse. La situación llevó a un juez, Peter Singer, de la división familiar, a instar al gobierno de que introduzca leyes que detengan el comercio internacional de mujeres y niñas. Se estima que unas 1,400 entran al país anualmente y son obligadas a la prostitución.
La situación llevó a los reporteros del Sunday Mirror a iniciar la investigación que los puso en contacto con Aktham Zuhair Salem Madanat, quien hace tres meses llegó a Inglaterra y solicitó asilo alegando ser un iraquí perseguido por Sadam Husein. Madanat es en realidad un jordano que confesó a los periodistas haber sido proxeneta en Miami, tener una casa en Cuba y residir durante diversos períodos en Gran Bretaña, a lo largo de nueve años. Agregó que nueve meses atrás se vio forzado a dejar Inglaterra y retornar a Cuba, pero que ahora estaba de vuelta en Londres para hacer “negocios”. Tiene nueve visas cubanas estampadas en su pasaporte y ha viajado 13 veces a la isla.
Madanat había regresado a Inglaterra con su esposa cubana y cuatro hijos, y todos estaban alojados en el London Park Hotel, que alberga unos 500 refugiados en busca de asilo. En el lugar operan diversas bandas dedicadas a la prostitución.
Según el Sunday Mirror, Madanat alardeó que podía traer mujeres y niñas de Cuba. Siete en total. Cuatro con edades entre 16, 21 y 22; otra entre 26 y 27, y dos mucho más jóvenes: una de apenas 11 años. Campesinas del pueblo de su esposa “a siete horas de La Habana”, desesperadas por abandonar la isla a causa de la pobreza. El vídeo fue tomado durante el cumpleaños de una de sus hijas, en su vivienda en Cuba. Había invitado a la fiesta a un grupo de jóvenes del pueblo y ahora usaba la cinta para promover la venta de las jóvenes como prostitutas.
“Le doy $200 a los padres y son suyas”, dijo Madanat, según cita el Sunday Mirror. Los familiares tenían la esperanza de que las jóvenes se casaran, encontraran algún hombre rico o al menos pudieran mandarle algunos dólares.
Niñas en edad escolar, procedentes de Cuba, Nigeria y Albania son obligadas a prostituirse en Gran Bretaña. Las encierran, golpean y les suministran drogas. Les dicen que tienen que trabajar durante al menos dos años para comprar su “libertad”: la devolución de los pasaportes y la posibilidad de permanecer en el país. Viajan con documentos falsos. Las de más edad vienen con visas de trabajo y hacen pasar a las menores como hijas o hermanas. “La embajada cubana en Londres necesita una carta de invitación de un negocio diciendo que trabajarán como bailarinas o en un restaurante”, afirma Madanat.
No es la primera vez que Cuba aparece en la prensa de Inglaterra vinculada al tema de la pornografía infantil. En 1997 fue arrestado el astro británico Gary Glitter, cuando regresaba de una vacaciones en la isla. En el juicio, celebrado en noviembre de 1999, las autoridades inglesas mostraron su interés en conocer lo que hacía Glitter durante sus frecuentes viajes a la isla, donde tiene una casa. En enero de 2000, luego de cumplir la mitad de una condena de cuatro meses por 54 cargos de posesión de pornografía infantil, Glitter, que en la actualidad reside en España, manifestó que podría trasladarse a vivir en Cuba, con lo que La Habana no sólo se mostró complacida sino que lo invitó a hacerlo.
En su informe de 2000-2001, la Ecpat señala los reportes de la existencia de prostitución infantil y tráfico de menores en Cuba, y añade que en el país no se han tomado medidas al respecto.
En vez de enfrentar el problema, el gobierno cubano se limita a negarlo o a limitar su alcance. Por ejemplo, en la Consulta sobre Violencia Sexual en la Región de Latinoamérica, celebrada en febrero de 2001 en San José Costa, el régimen de La Habana emitió una declaración, a través de su consulado, reclamando que las alegaciones de que Cuba era una de los países latinoamericanos más afectados por el comercio de explotación sexual de los niños eran “completamente falsas”. Aunque existen leyes severas al respecto, no hay la voluntad de erradicar las condiciones que propician esta forma de abuso infantil, así como tampoco para poner fin a la prostitución. Hasta el momento, las redadas llevadas a cabo esporádicamente han tenido una efectividad muy limitada.
Cuba no promueve oficialmente la prostitución, tampoco niega la existencia de prostitutas en la isla. Sin embargo, su enfoque al respecto es hipócrita y mal intencionado. Con la llegada al poder, Fidel Castro convirtió en bandera que su revolución significaba el fin de lo que llamó el “burdel del Caribe”. Pero en un giro sin absolución histórica, el país se ha transformado en un centro de corrupción y vicio desconocido con anterioridad, donde la explotación sexual infantil es su aspecto más aterrador.