martes, 15 de enero de 2013

¡Ampáranos Señor!



Benedicto XVI y Ángel Carromero no serán simplemente patrón y chofer, dueño y criado, amo y esclavo. El Papa mandará mucho en los asuntos terrenales y divinos, pero un Ángel decidirá su destino. Así que si Benedicto da muchas órdenes, a Carromero le basta con pocos movimientos para provocar cualquier catástrofe. Porque, ¿quién sino él va a estar al timón, a la delantera en el papamóvil?
Se especula que Tarsicio Bertone es quien está en la sombra, el cuidador de la trastienda de Dios, pero Ángel Carromero será mucho más que eso y podrá finalmente emprender el camino de la redención.
¿Es cierto que en el Vaticano las infracciones de tráfico se expurgan en el confesionario? Te llevas una luz roja y te cuesta cinco avemarías y seis padrenuestros. Con la cara de monaguillo que tiene, Carromero no tendrá muchas dificultades en conseguir la absolución.
En otras palabras, que el chico será la luz, la verdad y la vida. Sobre todo cuando conduzca de noche.
No está muy claro aún si Benedicto XVI pensó en Carromero, o si éste le fue sugerido por la expresidente de la comunidad de Madrid, ahora que ésta se dedica a trabajar en una empresa de cazatalentos.
Sin embargo, lo importante aquí fue que no llegó Aguirre, la Cólera de Dios, sino el Ángel de la Esperanza. Lo demás hay que dejarlo la voluntad divina, y rezar mucho para que las vías estén bien señalizadas, libres de baches y piedras, que del resto se ocupa el espíritu Santo. Ya era hora que el Santo Padre, además de mayordomo tuviera chofer, como ocurre con todas las familias que viven en grandes mansiones.
¿Una situación infernal? Nada de eso. Un destino fijado por las estrellas desde su nacimiento. Su nombre es Ángel y su apellido Carromero. ¿Hace falta alguna otra prueba para entrar corriendo en el Vaticano?