martes, 15 de mayo de 2007

Lo nuevo y lo viejo


La entrevista a Joe García publicada en el periódico digital Encuentro en la red ha provocado la furia de más de una voz estridente en la radio de Miami. Era de esperarse.
Por primera vez en muchos años un político en esta ciudad habla con claridad sobre asuntos claves que nos interesan a todos. Este abandono de la retórica anticastrista tiene un precio. El presidente del Partido Demócrata por el condado Miami-Dade parece dispuesto a correr el riesgo.
Las respuestas de García tienen una importancia fundamental en varios sentidos:
-Rechazan viejos mitos del exilio, como la afinidad de éste con el Partido Repúblicano, que es más circunstancial que histórica, y explican las razones que permitieron su formación.
-En igual sentido, aclara tergiversaciones que sobreviven en nuestros días, como ''la traición de Kennedy'' y la participación demócrata en la lucha contra el gobierno de La Habana.
-Explica que ''el 95 por ciento de los cubanos que llegan a Estados Unidos no reciben asilo político''. Esta distinción no le impide señalar que ''todos los cubanos, sea cual sea la vía por la que arriban a este país, son víctimas de ese régimen''.
-Hace un saludable deslinde entre problemas reales y discusiones baldías.
Sin embargo, lo que me parece fundamental en la entrevista es que puede ser el comienzo del trazado de una línea política respecto a Cuba clara e independiente no sólo de las formulaciones del Partido Republicano sino del exilio histórico y la llamada ''línea dura del exilio''. En este sentido, la afirmación en favor de los viajes de cubanoamericanos y el fin de las restricciones a las remesas debe ser el punto de partida para una posición más amplia respecto al caso cubano, una política que se libere del secuestro al que la ha sometido por muchos años el sector más ''intransigente'' de esta comunidad.
No es un camino fácil. García apuesta por un exilio más amplio y una política hacia el régimen más efectiva, y para ello enfatiza la necesidad de apoyar al sector disidente: ''el 90 por ciento de la disidencia en Cuba, por ejemplo, favorece el levantamiento de las restricciones a los viajes. ¿Cómo alentar el desarrollo de una sociedad civil si ignoramos sus pedidos? ¿Quieres una sociedad civil en Cuba para decirle lo que tiene que hacer? ¿Vas a reemplazar el autoritarismo castrista por el dirigismo exiliado?''.
El hecho de que el jefe en Miami-Dade de uno de los dos principales partidos políticos nacionales advierta sobre el peligro de reemplazar el autoritarismo castrista por una forma de autoridad abusiva, proveniente del exilio, no tiene precedente.
Creo que Joe García ha iniciado un camino correcto y necesario. Por demasiado tiempo los líderes del Partido Demócrata han hecho concesiones a la "línea dura'' del exilio sin conseguir un solo voto a cambio. En este sentido, no tiene nada que perder y mucho que ganar.
''En Cuba y en Miami las nuevas generaciones se sientan a comentar: ‘Ah, mira a estos viejos hablando otra vez del tema'. Y no se involucran. Es por eso que la mentira se perpetúa, aquí y en la isla. Si te quedas callado y dejas que la gerontocracia que se fue de Cuba hace cuarenta o cincuenta años protagonice el debate, eres tan responsable de perpetuar la mentira como ella'', dice el también miembro de la Junta Directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana.
Aunque no comparto la apelación al factor generacional, sí me parece útil hacer una distinción entre lo ''viejo'' y lo ''nuevo'', que no guarda relación con la edad sino con las ideas. En este sentido, ya es hora que además del pensamiento y la acción de los ''viejos'', los ''nuevos'' desempeñen un papel más destacado. En buena medida, esta batalla se gana en las urnas. El Partido Demócrata debe lanzar una campaña para lograr que un mayor número de inmigrantes llegados en los últimos años se hagan hagan ciudadanos norteamericanos y participen en las elecciones.
Las declaraciones de García son una buena señal en medio de la mediocridad política que desde hace muchos años impera en esta ciudad y en Washington, en lo que se refiere al tema cubano.
Los aspirantes a la candidatura a la presidencia deben comenzar a formular una política distinta a la que ha regido por tantos años, una plataforma que no sólo contemple el fin de las restricciones a los viajes y a las remesas, sino también el establecimiento de los pasos necesarios para tratar con el gobierno de la isla, en medio de una situación sujeta a cambios. La política del avestruz de la actual administración es un fracaso total, para Cuba y para Estados Unidos.
Fotografía; Joe García, presidente del Partido Demócrata por el condado Miami-Dade.
(Patrick Farell/The Miami Herald)